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Los liboristas:

A Rafael Almánzar, folklorista.

En la República Dominicana, en la provincia de San Juan de la Maguana, se encuentra el municipio de Las Matas de Farfán. En esta comunidad rural, que es muy pequeña en un país que es poco más de la mitad de una isla pequeña que se encuentra dividida, por razones políticas –y por lo tanto económicas- en una infinidad de comunidades, pueblos, municipios, distritos municipales, ciudades, provincias, nació en el año 1876 Olivorio Mateo. Tuvo una existencia normal, sin expectativas, en medio de una gran pobreza. Pero una noche, cuando contaba ya con cincuenta y siete años, Olivorio desapareció repentinamente sin dejar rastro. Su desaparición coincidió con una tormenta eléctrica. Dos meses después reapareció en su casa y en su comunidad, llevando un cordón dorado amarrado en la frente, diciendo que había hablado con Dios, como el Jacob bíblico, que en el desierto se rompió la cadera peleando con un ángel: Olivorio había luchado con san Antonio, que le quebró en la pelea dos dientes delanteros.

San Antonio esclarecido, en pago a los trece milagros que había realizado, fue escogido por el Señor para que buscara a un hombre santo que lo representara en el mundo (es decir, que representara a Jehová aquí en la tierra). El hombre encontrado fue Olivorio Mateo, de acuerdo a sus propias palabras, que se atrevió a luchar contra san Antonio, cuando éste le preguntó si estaba dispuesto a morir de la forma en que lo hizo Jesucristo (Olivorio le contestó: Siete veces siete si es necesario). San Antonio esclarecido le cambió el nombre a Liborio, como se hizo una vez con Abraham, le confirió poderes y le encomendó la tarea de enfrentar al anticristo y salvar a la humanidad, que se encontraba pervertida por Satanás. Esto sucedió en el año 1911.

A partir de 1916, la República Dominicana fue invadida por tropas norteamericanas. Debido a que los invasores se oponían a su ministerio -así como se oponían, por razones obvias, a cualquier reunión excesiva de personas, sea por la razón que fuere-, e intentaban aislarlo exclusivamente a Las Matas de Farfán (Liborio pretendía extender su ministerio por todo el país),  se alzó con sus seguidores en los montes de San Juan de la Maguana. Hasta que, producto de una traición, el teniente Luna -dominicano -, y el teniente Williams –estadounidense -, lo encontraron, lo rodearon y lo asesinaron a balazos. Liborio murió en Hoyo del Infierno, Bánica, el 22 de mayo de 1922.

Treinta y ocho años después, en 1960, luego del ajusticiamiento del dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina, dos hermanos reciben la misma revelación en lugares diferentes. El primero, Plinio Ventura Rodríguez, llamado a partir de su renacimiento Plinio Mesías, era extrovertido y carismático, altanero y valiente; el segundo, León Rodríguez, introvertido y tranquilo, misterioso y lejano. Ambos recibieron la encomienda de fundar una iglesia nueva. El llamado lo hizo Liborio, que se les apareció el mismo día a la misma hora en sitios diferentes. Recibieron de él, también, una serie de privilegios: León tenía el poder de curar enfermedades, y Plinio de organizar a la gente del mundo a su alrededor. Fundaron la Unión Cristiana Mundial (U.C.M.), y un centro misionero llamado Palma Sola, puesto que una palma sería el símbolo sagrado de la unidad religiosa universal.

Según los hermanos, llamados “mellizos” aunque en realidad no lo eran, Liborio en persona les había manifestado las leyes de la doctrina, que de inmediato fue marginada por la iglesia oficial, la católica. Los dogmas procuraban diferenciar a la nueva iglesia de todas las demás, sobre todo del antiguo catolicismo. Según los dogmas nuevos y revelados, como los diez mandamientos a Moisés, o el Corán a Mahoma, puesto que Liborio era analfabeto como el profeta islámico, Dios no es el principio de todas las cosas, sino que fue creado por siete misterios anteriores a Él. La iglesia católica cree que hay que evangelizar, mientras que la U.C.M. pensaba que uno ya nace salvado o condenado (“para ser, hay que nacer”), aunque predicaba su doctrina agresivamente, no para salvar, sino para informar. Según ellos, los romanos no construyeron la cruz de acuerdo al cuerpo humano, para hacer más prácticas las crucifixiones, sino que el cuerpo fue creado con la forma de una cruz, que es el símbolo del cristianismo desde antes de la creación de la humanidad, así como se sabía desde antes del tiempo que Jesús moriría encima de ella. La U.C.M. hace lo que predica, la iglesia católica no.

Los mellizos crearon en Palma Sola un centro de peregrinación. Los peregrinos acudían al centro ministerial sin ser llamados, y Plinio y León sabían quién creía realmente y quién no con sólo verlo. Mezclaron los ritos cristianos con ceremonias africanas, y la apoteosis de la creencia se realiza, llega a completarse como un todo supuestamente perpetrado por Liborio, cuando la familia Ventura Rodríguez, a la cual pertenecían los hermanos, regala todas sus tierras a los campesinos, para que pudiesen fundar una comunidad cerrada y exclusiva, entre los peregrinos y los pastores de la U.C.M. Estas tierras tenían una extensión de más de veinte mil tareas.

Realmente, los terrenos de la zona no estaban medidos, y toda esa tierra, heredada de sus padres, no tenía título de propiedad. Los terratenientes del sur del país presionaban continuamente al gobierno provisional, luego de la muerte del dictador, para que censara a la población, tomara para sí la tierra pública, del estado, y desalojara a todo aquel campesino que no tuviese título de propiedad. Ellos ambicionaban la tierra de Palma Sola: veinte mil tareas que no pertenecían a nadie, sólo a unos campesinos sin papeles miembros de una secta que idolatraba al Papa pero combatía a la iglesia católica. La iglesia oficial también se oponía al crecimiento de la cofradía, puesto que, como los Cátaros en Europa, habían crecido demasiado y las iglesias, en San Juan de la Maguana, se estaban quedando vacías.

En 1962, la comunidad había crecido tanto que en una sola de las peregrinaciones se aparecieron cinco mil personas. La multitud de tullidos, enfermos terminales, leprosos y mujeres estériles que pretendía ser curada llevó hasta la comunidad una nueva noticia: se preparaban las primeras elecciones libres postrujillo; Plinio dijo en un sermón que él no era un político, que no le interesaban las elecciones. Poco tiempo después se corrió la voz de que Plinio y León predicaban que ninguno de sus seguidores debía ir a votar; es más, que el mismo Plinio quería ser presidente de la República. Se corrió el rumor de que los peregrinos se habían adueñado prácticamente del municipio, y que a las autoridades locales y a los sacerdotes católicos nadie les hacía caso. Se corrió el rumor de que los hermanos simpatizaban con el anterior régimen trujillista, puesto que el símbolo del gobierno de Trujillo era también una palma, y que su verdadera misión en el país era política, no religiosa. Un contingente de soldados fue enviado a Palma Sola el 28 de diciembre de 1962.

En este punto las versiones son sumamente confusas. Se supone que los peregrinos percibieron la agresión como una cruzada contra su herejía. Cuando llegó el ejército, todo el pueblo se había arremolinado alrededor de los mellizos. Los soldados, adiestrados en la represión por el dictador, pretendieron llevarse a los hermanos por la fuerza; los fieles trataron de impedirlo a pedradas, puesto que en el centro misionero se encontraban prohibidas las armas. El ejército empezó a disparar de inmediato. La multitud se dispersó despavorida, pero ya había caído muerta más de un centenar de personas.

A algunos de los peregrinos se les obligó a identificar a los miembros de la familia Ventura Rodríguez: fueron fusilados en el acto. Más de seiscientas personas fueron apresadas. Los militares robaron todo lo que pudieron, enterraron a los muertos en letrinas y en fosas comunes, y les prendieron fuego a los bohíos.

Entre los caídos se encontraba León, que le había profetizado a su hermano que algo así ocurriría tarde o temprano. Plinio, que se enfrentó desde el principio a los soldados, cayó herido de gravedad. En medio de la confusión, fue llevado hasta un bohío lejano por algunos fieles, y allí expiró. Antes de partir, pidió a uno de los que velaban que transcribiera sus últimas palabras: quería dejar algo tangible a la posteridad. Plinio Mesías, antes de morir, dijo: “No puedo manchar mis manos con vida ajena, pero tampoco la tierra beberá mi sangre. Voy a desaparecer, y me llevan a un sitio que no sé cuál es. Seguiré vivo, llegarán grupos, no los enfrenten, el que los enfrente perderá su vida”.

Esas palabras significaron la continuación, hasta el día de hoy, de la Unión Cristiana Mundial. Todavía existe, dividida en diferentes cofradías, en las Matas de Farfán, con sus sacerdotes, sus peregrinos cada semana santa, sus dogmas que no han desaparecido. Algunos de sus ministros me confían que han hablado con Liborio, con Plinio y con León (“de tú a tú”, me dicen, “como usted y yo ahora mismo”), pero, ¿qué puede pensar un espíritu escéptico como el mío? Me gustaría pensar que Liborio, que nació realmente como Olivorio Mateo, Plinio y León Ventura Rodríguez eran tan poderosos que pudieron vencer a la muerte, pero al mismo tiempo creo que no, que esto no es posible. Liborio y los mellizos fueron víctimas de una estructura terrenal, aunque en lo más profundo desearía que fuese posible que hubiesen podido engañar a sus victimarios, que fuesen superiores a sus asesinos, y, por supuesto, que algún día volverán.

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La pelea Bosch-Jimenes Grullón no fue por el amor de una mujer

Por: Roberto Valenzuela

 

La poeta y ensayista Chiqui Vicioso acaba de publicar un libro con documentos inéditos de los destacados escritores Juan Isidro Jimenes Grullón y Juan Bosch, donde ambos niegan rotundamente que su enemistad tuviese que ver con el amor de la poeta Julia de Burgos.

En la puesta en circulación del libro “Julia de Burgos en Santo Domingo”, Vicioso explicó que los dos se indignaron mucho, cuando ella (por separado) los entrevistó sobre si su distanciamiento se debió a una lucha por el amor de la Poeta Nacional de Puerto Rico. “En las entrevistas que me dieron, que fueron las únicas que dieron en vida sobre Julia, ambos aclaran que eso es una falacia; que Julia era una hermana de don Juan Bosch y siempre la trató como la esposa de Juan Isidro. Es decir, los dos descartan esa tesis; y se indignan de que se plantee eso”. Esto indicó Vicioso a la prensa, en el acto de puesta en circulación de su libro en el Centro Cuesta del Libro. Agrega que la esposa de don Juan era muy buena amiga de Julia y que los cuatro vivieron en la misma casa en Cuba, y también andaban siempre juntos.

“Ellos (Isidro y Bosch) se enemistaron porque tenían diferencias políticas fundamentales”, explicó Chiqui. En los círculos de intelectuales, políticos y seguidores de Bosch, siempre se ha dicho que los dos grandes amigos, intelectuales, luchadores antitrujillistas y fundadores del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), pelearon por un asunto sentimental. Se alega que Bosch “le quitó la mujer” a Grullón: es decir a Julia.

juan isidro y julia de burgos
Juan Isidro Jimenes Grullón y su esposa Julia de Burgos

El golpe de Estado:

Las peleas entre ellos fueron tan despiadadas, que después de fundar el PRD en el exilio, en 1939; y a la muerte del dictador Rafael L. Trujillo Molina, regresan al país y cada uno acude a las elecciones de 1962 con su propio partido. Bosch por el PRD y Jimenes por la Alianza Socialdemócrata.

Como la guerra fue a muerte, Grullón llegó al extremo de que, después que Bosch ganó las elecciones, fue de los principales conspiradores para el golpe de estado, el 25 de septiembre de 1963.  Jimenes y Mario Read Vittini fueron los que, según denunció Bosch, elaboraron el documento público justificando su derrocamiento.

En la entrevista, que aparece en el libro de Chiqui Vicioso, Jimenes expresa que es “un absurdo” y “monstruoso” que se dijese que se distanció de Bosch por una mujer, e indica que ya había hecho la aclaración a una reportera del periódico El Sol. Incluso expresó que podían ser testigos sobre esa falacia Ángel Miolán y Virgilio Mainardi Reyna, quienes pertenecían al mismo círculo y estuvieron con ellos en el exilio.

“Nuestra separación tiene un origen esencialmente político. Fíjate que en la Habana Juan y yo vivíamos (en la misma casa) con nuestras respectivas amantes. Juan con Lilis, su mujer belga y su hijita, y Julia y yo. Julia y Juan fueron grandes amigos y la respetaba como mi mujer; como respetaba yo a Lilis, una muchacha de gran ternura y dulzura. Julia se ganaba el aprecio de todo el que la conocía y era además muy espiritual”, narra Jimenes.

Juan Bosch
el profesor Juan Bosch, escritor y ex-presidente de la República Dominicana

Con Pablo Neruda:

Bosch confirma que entre ellos había una relación de hermandad y que por eso Jimenes y Julia vivieron en su casa en La Habana, Cuba. Y que fue en su casa donde Julia de Burgos conoció al afamado poeta Pablo Neruda, durante un almuerzo, pues el chileno había ido a conocer a don Juan.

Bosch explica que tenía tanto respeto y aprecio a Julia que cuando su amigo, el escritor Nicolás Guillén (principal representante de la poesía negroide) concertó la cita con Neruda, le pidió a Julia que buscase sus poemas para que se los presentara a Neruda. Este quedó maravillado con los escritos de la poeta puertorriqueña. Neruda, quien luego ganó el premio Nobel de Literatura, el 21 de octubre de 1971, profetizó que Julia estaba llamada a ser una de las grandes de la poesía en el continente americano.

chiqui vicioso
la escritora Chiqui Viciosa, autora del libro

El prócer poeta:

Por: Máximo Vega

En el año 1865, sufriendo la persecución del general Pedro Santana, representante de los hateros en la recientemente creada República Dominicana, y por lo tanto del sector conservador que había anexado la nación de nuevo a España, Juan Pablo Duarte partió parsimoniosamente hacia Venezuela, el último país en el que padecería sus exilios hasta su muerte, acompañado por toda su familia, su madre, sus hermanos, sus sobrinos, puesto que todos ellos, sólo por tener el apellido Duarte Díez, habían sido condenados a la persecución y a la cárcel. Pocos países podrían jactarse de tener un poeta y dramaturgo como prócer de su independencia (quizás Cuba, en la figura intelectual de José Martí), aunque en el caso dominicano Duarte tuvo consciencia inmediata de su estatura de prócer, y dedicó sus versos y sus dramas a educar a las masas, lo cual lo alejó de la verdadera literatura, que por supuesto no puede tener en sí misma una finalidad pedagógica. La figura de Juan Pablo Duarte es la del Padre de la Patria total, que dedicó todos sus esfuerzos de forma obsesiva a una sola finalidad: la creación de una nación libre e independiente.

Juan Pablo Duarte murió en Venezuela. Nunca tuvo hijos, pero los descendientes de sus hermanos, es decir la familia Duarte Díez, es venezolana. Por eso existe una unión histórica entre los dos países, puesto que Venezuela fue la nación que acogió hasta su muerte al prócer dominicano. Este exilio forzado, luego de creada la nación dominicana, es característico de nuestros países, tiene una categoría simbólica. Puesto que Juan Pablo Duarte, el ideólogo y forjador de la nación dominicana, un militar que fue capitán del ejército haitiano (puesto que no existía un ejército en la parte oriental de la isla, prohibido por los invasores) y luego general de las tropas independentistas, pero que al mismo tiempo obtuvo una formación liberal en Inglaterra y España, específicamente en Barcelona, en Cataluña, no disfrutó nunca de la nación que había ayudado a forjar. Luego de alcanzada la independencia, le fue entregada la presidencia de la República, pero él la rechazó debido a que, de acuerdo a sus propios argumentos, no podía acceder a un poder que no había sido alcanzado a través del voto popular. El sector conservador del país, liderado por el general Pedro Santana, aprovechó el vacío de poder para proclamar de nuevo una anexión a España, alegando que se necesitaba la protección de un imperio mayor para evitar las constantes invasiones haitianas. Pedro Santana ordenó fusilar a otro Padre de la Patria (en un país que cuenta con tres), Francisco del Rosario Sánchez, a su hermana María Trinidad Sánchez, a José Joaquín Puello, a varios compañeros trinitarios de Duarte. Nuestro prócer, debido al riesgo que corría no sólo su vida, sino la de toda su familia, se exilió finalmente en Venezuela. Para ser nación, la República Dominicana tuvo que perpetrar otra Guerra de Independencia, esta vez contra España, liderada por el general Gregorio Luperón, llamada Guerra de la Restauración.

Pero las consecuencias de esta usurpación de nuestra independencia continúan hasta nuestros días. La nación dominicana fue formada basada en el pensamiento liberal duartiano. Sin embargo, hasta el día de hoy, las élites económicas, ideológicas y políticas conservadoras han sido las que han gobernado el país. El pensamiento liberal no ha tenido cabida en un país pequeño, en una isla dividida en dos naciones colonizadas por dos imperios diferentes. El fallecido presidente Joaquín Balaguer (un presidente ultraderechista que gobernó estando ciego, que fue uno de los presidentes títeres del dictador Rafael Leónidas Trujillo, y que fue el presidente escogido por los Estados Unidos para dejarlo en el poder en 1966 cuando se marcharon del país, luego de invadirlo en el año 1965, otra historia propia de nuestros realismos mágicos latinoamericanos) firmó un decreto para que los restos del general Pedro Santana fueran trasladados al Panteón Nacional, donde se encontraban precisamente los restos de los Padres de la Patria, uno de los cuales ordenó fusilar, y otro al que persiguió hasta que decidió acoger el exilio hasta su muerte, no debido a su propia seguridad, sino a la de su familia. El último, el general Matías Ramón Mella, murió de disentería en la ciudad de Santiago de los Caballeros durante la Guerra de la Restauración. Pero el Joaquín Balaguer presidente estaba actuando exactamente como lo que era: el representante de un poder conservador que prefiere la paz otorgada por potencias extranjeras como España o los Estados Unidos, antes que la inestabilidad propia de una nación que se hace poco a poco y con mucho esfuerzo a sí misma. Es decir, no hay que reprocharle nada a las fuerzas conservadoras que utilizan los mecanismos de manipulación propios de cualquier sociedad, sea esta conservadora o liberal (las religiones, la educación, los medios de comunicación, el poder político, etc.), puesto que las figuras liberales que han tenido la oportunidad de acceder al poder lo han hecho aliadas a esas élites conservadoras que nunca abandonan un poder que piensan les pertenece por derecho y debido a circunstancias históricas, además de que esas figuras liberales utilizan exactamente las mismas artimañas de esas élites y figuras conservadoras (“así es la política”, nos dicen ellos), en lugar de tratar de que los ciudadanos sean mucho más libres y sus instituciones muchos más fuertes, como pretendía el prócer Juan Pablo Duarte.

La República Dominicana ha sido invadida, colonizada, pisoteada, por imperios, monarquías, democracias, incluso por nuestro país vecino, por Haití. La independencia del país se logró no contra España, sino contra Haití, la primera nación negra de América en alcanzar su independencia. Pero esa independencia haitiana significó que, de inmediato, Toussaint Louverture se proclamara emperador de la isla de Haití. Que Henri Christophe creara su corte de nobles negros en La Citadelle, como se puede leer en “El Reino de este Mundo”, de Alejo Carpentier, o en una obra teatral de Aimé Césaire, o en “El Emperador Jones”, de Eugene O´Neill. Christophe construyó castillos y palacios, mientras su pueblo liberado se moría de hambre. Puede parecer una historia burlesca, que ha propiciado obras de teatro o novelas propias del realismo mágico o del realismo maravilloso, pero la realidad real no es tan agradable. Yo prefiero el realismo de Jacques Roumain en “Los Gobernadores del Rocío”, a lo real maravilloso de un Jacques Stéphen Alexis que nunca escribió novelas “real maravillosas”. Es decir, eso es literatura, imaginación. Christophe asesinó niños y mujeres en la parte oriental de la isla, así como Dessalines y Boyer invadieron más de diez veces el territorio de la parte española, que había obtenido su libertad del imperio español de forma pacífica. Con las consecuentes batallas y muertes que conllevaba cada penetración del ejército haitiano. La guerra no tiene nada de romántico ni de glorioso. Claro, esta realidad histórica no será nunca admitida por los falsificadores de la historia de siempre, puesto que Toussaint Louverture era un “líder negro que representa la libertad de todos los oprimidos”, disminuyendo a un terreno racial, étnico, un problema humano. Aunque no lo parezca, esa consideración entre comillas no es de carácter liberal, sino conservador.

La figura de Juan Pablo Duarte debe ser vista además como un faro moral, ético, en una nación que, en el último informe sobre corrupción de Transparencia Internacional, ha quedado en los últimos lugares del mundo. Siempre hemos sido gobernados por élites conservadoras; es hora ya, debido a que es evidente que esto no ha funcionado, de que la nación sea consecuente con el pensamiento liberal con el cual fue fundada la República bajo la tutela de Juan Pablo Duarte.