Etiqueta: braulio rodriguez

Minucha de De Luna, un referente del decoro de la mujer dominicana:

Por Braulio Rodríguez.

Era una especie de armonía mágica entre una voz angelical y una voz de trueno, entre un huracán y una suave brisa fresca que a todos embrujaba cuando por medio de las ondas hertzianas compartía espacios radiales alucinantes, amenos y llenos de aprendizaje.

El dueto de Ramón De Luna y Minucha es parte del Santiago más romántico, cuando se combinaba la ruralidad con lo urbano en una melodía que nos recuerda el campesino que llevamos en nuestras venas con sus avatares, cuentos y pasiones.
La voz refinada de Doña Minucha era cautivante. Podía decir las verdades más desgarradoras de los 12 años de los gobiernos de Balaguer que tocaban nuestra sensibilidad sin poderse reprochar. Era todo un manantial de frescura en un desierto ardiente de intolerancia, vejámenes, arbitrariedades policiales, desapariciones y muertes por razones ideológicas.

La Situación Mundial era el espacio más oído de todo el Cibao, el noticiario era esperado por ansias por toda la comunidad nuestra, un programa con reporteros en varios puntos del país y una serie de novedades que hicieron referencia en todo el espectro nacional, constituyó una tribuna que habló por un pueblo temeroso de expresar opiniones por los calieses y una penosa banda colorá especialista en matar a quienes diferían del régimen. La voz de Doña Minucha fue la de tantas mujeres vejadas y viudas que no tenían un medio para expresar los sinsabores de una etapa sombría de la historia dominicana.

Tuve una honrosa oportunidad de tratar a Don Ramón y Doña Minucha en espacios familiares que me enaltecen. Conocer esa pareja era una especie de sueño.
En mi formación escolar debía pasar por el frente de su hogar durante seis años por la proximidad a la escuela. Hubo tres voces femeninas que admiraba con suma pasión durante mi niñez y pubertad, la de Fifi, que tenía un programa de canciones infantiles, la de Minucha y la de Tamara Altagracia Cruz. A la primera no la conocí. Tamara era amiga de la familia y no niego que sentía por ella una especie de admiración desbordante.
Doña Minucha era el enigma de mi infancia, como solo había oído su voz, el conocer a esa señora de timbre tan angelical era un sueño que mi timidez me impedía cristalizar. Ya jovencito vi por vez primera su fotografía y su semblante reflejaba paz, bondad y dulzura.
Por medio de mi cuñado el Arq. Roque Nelson Rodríguez, los lazos de amistad se estrecharon con la familia De Luna-Pezzoti. Me sentí honrado las veces que visité su hogar y aún más honrado cuando aceptaron ser hijos distinguidos en una ceremonia de las familias Rodríguez-Pichardo.

Con la ida al campamento eterno de Doña Minucha, se marcha una gran mujer que simboliza el decoro, la defensa de los marginados de la sociedad y sin voz, defensora de los animales maltratados, de los niños huérfanos y de la amistad a toda prueba.

En cierto modo con ella se va gran parte de nuestros sueños, de nuestras vivencias, de nuestras vidas.

 

minucha 1
Doña Minucha y su esposo Ramón de Luna
Anuncios