Los liboristas:

A Rafael Almánzar, folklorista.

En la República Dominicana, en la provincia de San Juan de la Maguana, se encuentra el municipio de Las Matas de Farfán. En esta comunidad rural, que es muy pequeña en un país que es poco más de la mitad de una isla pequeña que se encuentra dividida, por razones políticas –y por lo tanto económicas- en una infinidad de comunidades, pueblos, municipios, distritos municipales, ciudades, provincias, nació en el año 1876 Olivorio Mateo. Tuvo una existencia normal, sin expectativas, en medio de una gran pobreza. Pero una noche, cuando contaba ya con cincuenta y siete años, Olivorio desapareció repentinamente sin dejar rastro. Su desaparición coincidió con una tormenta eléctrica. Dos meses después reapareció en su casa y en su comunidad, llevando un cordón dorado amarrado en la frente, diciendo que había hablado con Dios, como el Jacob bíblico, que en el desierto se rompió la cadera peleando con un ángel: Olivorio había luchado con san Antonio, que le quebró en la pelea dos dientes delanteros.

San Antonio esclarecido, en pago a los trece milagros que había realizado, fue escogido por el Señor para que buscara a un hombre santo que lo representara en el mundo (es decir, que representara a Jehová aquí en la tierra). El hombre encontrado fue Olivorio Mateo, de acuerdo a sus propias palabras, que se atrevió a luchar contra san Antonio, cuando éste le preguntó si estaba dispuesto a morir de la forma en que lo hizo Jesucristo (Olivorio le contestó: Siete veces siete si es necesario). San Antonio esclarecido le cambió el nombre a Liborio, como se hizo una vez con Abraham, le confirió poderes y le encomendó la tarea de enfrentar al anticristo y salvar a la humanidad, que se encontraba pervertida por Satanás. Esto sucedió en el año 1911.

A partir de 1916, la República Dominicana fue invadida por tropas norteamericanas. Debido a que los invasores se oponían a su ministerio -así como se oponían, por razones obvias, a cualquier reunión excesiva de personas, sea por la razón que fuere-, e intentaban aislarlo exclusivamente a Las Matas de Farfán (Liborio pretendía extender su ministerio por todo el país),  se alzó con sus seguidores en los montes de San Juan de la Maguana. Hasta que, producto de una traición, el teniente Luna -dominicano -, y el teniente Williams –estadounidense -, lo encontraron, lo rodearon y lo asesinaron a balazos. Liborio murió en Hoyo del Infierno, Bánica, el 22 de mayo de 1922.

Treinta y ocho años después, en 1960, luego del ajusticiamiento del dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina, dos hermanos reciben la misma revelación en lugares diferentes. El primero, Plinio Ventura Rodríguez, llamado a partir de su renacimiento Plinio Mesías, era extrovertido y carismático, altanero y valiente; el segundo, León Rodríguez, introvertido y tranquilo, misterioso y lejano. Ambos recibieron la encomienda de fundar una iglesia nueva. El llamado lo hizo Liborio, que se les apareció el mismo día a la misma hora en sitios diferentes. Recibieron de él, también, una serie de privilegios: León tenía el poder de curar enfermedades, y Plinio de organizar a la gente del mundo a su alrededor. Fundaron la Unión Cristiana Mundial (U.C.M.), y un centro misionero llamado Palma Sola, puesto que una palma sería el símbolo sagrado de la unidad religiosa universal.

Según los hermanos, llamados “mellizos” aunque en realidad no lo eran, Liborio en persona les había manifestado las leyes de la doctrina, que de inmediato fue marginada por la iglesia oficial, la católica. Los dogmas procuraban diferenciar a la nueva iglesia de todas las demás, sobre todo del antiguo catolicismo. Según los dogmas nuevos y revelados, como los diez mandamientos a Moisés, o el Corán a Mahoma, puesto que Liborio era analfabeto como el profeta islámico, Dios no es el principio de todas las cosas, sino que fue creado por siete misterios anteriores a Él. La iglesia católica cree que hay que evangelizar, mientras que la U.C.M. pensaba que uno ya nace salvado o condenado (“para ser, hay que nacer”), aunque predicaba su doctrina agresivamente, no para salvar, sino para informar. Según ellos, los romanos no construyeron la cruz de acuerdo al cuerpo humano, para hacer más prácticas las crucifixiones, sino que el cuerpo fue creado con la forma de una cruz, que es el símbolo del cristianismo desde antes de la creación de la humanidad, así como se sabía desde antes del tiempo que Jesús moriría encima de ella. La U.C.M. hace lo que predica, la iglesia católica no.

Los mellizos crearon en Palma Sola un centro de peregrinación. Los peregrinos acudían al centro ministerial sin ser llamados, y Plinio y León sabían quién creía realmente y quién no con sólo verlo. Mezclaron los ritos cristianos con ceremonias africanas, y la apoteosis de la creencia se realiza, llega a completarse como un todo supuestamente perpetrado por Liborio, cuando la familia Ventura Rodríguez, a la cual pertenecían los hermanos, regala todas sus tierras a los campesinos, para que pudiesen fundar una comunidad cerrada y exclusiva, entre los peregrinos y los pastores de la U.C.M. Estas tierras tenían una extensión de más de veinte mil tareas.

Realmente, los terrenos de la zona no estaban medidos, y toda esa tierra, heredada de sus padres, no tenía título de propiedad. Los terratenientes del sur del país presionaban continuamente al gobierno provisional, luego de la muerte del dictador, para que censara a la población, tomara para sí la tierra pública, del estado, y desalojara a todo aquel campesino que no tuviese título de propiedad. Ellos ambicionaban la tierra de Palma Sola: veinte mil tareas que no pertenecían a nadie, sólo a unos campesinos sin papeles miembros de una secta que idolatraba al Papa pero combatía a la iglesia católica. La iglesia oficial también se oponía al crecimiento de la cofradía, puesto que, como los Cátaros en Europa, habían crecido demasiado y las iglesias, en San Juan de la Maguana, se estaban quedando vacías.

En 1962, la comunidad había crecido tanto que en una sola de las peregrinaciones se aparecieron cinco mil personas. La multitud de tullidos, enfermos terminales, leprosos y mujeres estériles que pretendía ser curada llevó hasta la comunidad una nueva noticia: se preparaban las primeras elecciones libres postrujillo; Plinio dijo en un sermón que él no era un político, que no le interesaban las elecciones. Poco tiempo después se corrió la voz de que Plinio y León predicaban que ninguno de sus seguidores debía ir a votar; es más, que el mismo Plinio quería ser presidente de la República. Se corrió el rumor de que los peregrinos se habían adueñado prácticamente del municipio, y que a las autoridades locales y a los sacerdotes católicos nadie les hacía caso. Se corrió el rumor de que los hermanos simpatizaban con el anterior régimen trujillista, puesto que el símbolo del gobierno de Trujillo era también una palma, y que su verdadera misión en el país era política, no religiosa. Un contingente de soldados fue enviado a Palma Sola el 28 de diciembre de 1962.

En este punto las versiones son sumamente confusas. Se supone que los peregrinos percibieron la agresión como una cruzada contra su herejía. Cuando llegó el ejército, todo el pueblo se había arremolinado alrededor de los mellizos. Los soldados, adiestrados en la represión por el dictador, pretendieron llevarse a los hermanos por la fuerza; los fieles trataron de impedirlo a pedradas, puesto que en el centro misionero se encontraban prohibidas las armas. El ejército empezó a disparar de inmediato. La multitud se dispersó despavorida, pero ya había caído muerta más de un centenar de personas.

A algunos de los peregrinos se les obligó a identificar a los miembros de la familia Ventura Rodríguez: fueron fusilados en el acto. Más de seiscientas personas fueron apresadas. Los militares robaron todo lo que pudieron, enterraron a los muertos en letrinas y en fosas comunes, y les prendieron fuego a los bohíos.

Entre los caídos se encontraba León, que le había profetizado a su hermano que algo así ocurriría tarde o temprano. Plinio, que se enfrentó desde el principio a los soldados, cayó herido de gravedad. En medio de la confusión, fue llevado hasta un bohío lejano por algunos fieles, y allí expiró. Antes de partir, pidió a uno de los que velaban que transcribiera sus últimas palabras: quería dejar algo tangible a la posteridad. Plinio Mesías, antes de morir, dijo: “No puedo manchar mis manos con vida ajena, pero tampoco la tierra beberá mi sangre. Voy a desaparecer, y me llevan a un sitio que no sé cuál es. Seguiré vivo, llegarán grupos, no los enfrenten, el que los enfrente perderá su vida”.

Esas palabras significaron la continuación, hasta el día de hoy, de la Unión Cristiana Mundial. Todavía existe, dividida en diferentes cofradías, en las Matas de Farfán, con sus sacerdotes, sus peregrinos cada semana santa, sus dogmas que no han desaparecido. Algunos de sus ministros me confían que han hablado con Liborio, con Plinio y con León (“de tú a tú”, me dicen, “como usted y yo ahora mismo”), pero, ¿qué puede pensar un espíritu escéptico como el mío? Me gustaría pensar que Liborio, que nació realmente como Olivorio Mateo, Plinio y León Ventura Rodríguez eran tan poderosos que pudieron vencer a la muerte, pero al mismo tiempo creo que no, que esto no es posible. Liborio y los mellizos fueron víctimas de una estructura terrenal, aunque en lo más profundo desearía que fuese posible que hubiesen podido engañar a sus victimarios, que fuesen superiores a sus asesinos, y, por supuesto, que algún día volverán.

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Poemas de Domingo Moreno Jimenes:

Melancolía

Dejaré mis niños.
Partiré del pueblo.
Me roerá la angustia que a los peregrinos
acoge en silencio.

El día que parta,
todos a sus puertas saldrán a verme;
encontraré en mi senda alguna anciana
de las que socorría algunas veces…

Cuando unos pinos cruce
fustigaré mi potro;
y aunque el norte no empañe ni una nube,
mi pañuelo de hilo me llevaré a los ojos.

Al verme las perdices
levantarán el vuelo;
llorará en una palma una tórtola triste,
y tal vez un can sucio me seguirá a lo lejos…

Por unas semanas y aun meses
me instigará una sombra;
luego… mis cantos en la mañana alegre.
¿Y después?… el olvido y algunas muertas rosas

 

 

Poema de la hija reintegrada

Agonía

I

Hija, yo no sé qué decirte si la muerte es buena
o si la vida es amarga;
sólo te aconsejo que despiertes, adulta de
comprensión más que tu Padre!

II

Hija, ya no habrá oriente ni poniente para tu porvenir:
una sábana blanca serán tus días,
una sábana blanca será tu pasado
y tu recuerdo una estrella que frente a frente
me iluminará el porvenir!

III

No sé por qué tu agotamiento
me trae una recóndita dicha anegada de lágrimas,
que me hace auscultar el corazón de la tarde.

IV

Tu infancia y tu silencio me parecen hermanos.

V

Hija, hazme tomar la resolución de los otros:
vuelve mi proa añicos
y mi voluntad una piragua;
que nada sea mío desde hoy, que no quiera
poseer nada mañana;
desnudo de bienes y desnudo de virtudes hazme;
sin egoísmo de lealtades y sin egoísmo de pureza;
hazme entero el milagro de darme todo a los elementos,
como si fuera en sustanciación un ser increado!…

VI

Tu vida fue microscópica, pero grande;
el segundo de tu existir, eterno!

VII

Hija, cuántas nubes,
cuántos pájaros,
cuántos horizontes insospechados me abre
en el amanecer tu ruta!

VIII

Hija mía, para ti la mañana no será clara ni fresca;
verás envuelta el alba en la noche,
y las cosas de mayor transparencia
tomarán ante tus ojos la actitud de un largo crepúsculo.

IX

En este mundo donde sólo se premia la
capacidad de fingir mejor,
era justo que llegaras, y después de breves instantes,
ya estuvieras confundida con la cal y con la
mariposa, con el carbón y con la piedra.

X

¡Cómo me alivianas la sombra, al advertir
desde que te dormiste que en mi
derredor todo es sombra!

XI

¡Oh tú, que me enseñaste desde que naciste
a ver la vida con ojo más sabio
y a la humanidad con ojo más triste!
Triste, triste; ¿y no es acaso la suprema alegría
de los seres mudables el ser tristes?
Triste fue la faz de la tierra cuando se
desperezó el primer hombre!
Triste tiene que quedar la tierra cuando se
desentuma en su regazo el último hombre!

XII

¡Oh, tú, que desde que naciste pude decir:
boleta de la tumba
Oh, tú, que ya crecida pude decir, por tu desvalidez,
la preferida mía.

XIII

Por ti quise cambiar y que la fortuna me sonriera;
por ti no cambié
y la fortuna no me sonreirá nunca!

XIV

Hija, cada vez que examino tu vida
me doy cuenta que tú eres como mi vida:
una sombra entre dos crepúsculos!

XV

Iba a decir entre dos agotadoras auroras
y ya ves, reincindí, sin querer, entre dos crepúsculos!

XVI

¿Por qué tan pura, tan casta y tan leve, te
debas parecer al crepúsculo?

XVII

Olvidaba que toda adjetivación es cruel y ruda:
Dios dio desnudo a los hombres el verbo,
y del lenguaje, sólo debe quedar desnudo el verbo!

XVIII

Toda filigrana de síntesis es una profanación
¿verdad, hija mía?
Ya no te puedo buscar sin parcializaciones,
sin atributo contingente:
¡serás en mi incompleto nombrar, sencillamente,
el vaho de las cosas!

XIX

No te puedo asir con una palabra,
y no debe extrañarte, recónditamente,
porque estás para mí más alta que la región
de las palabras!

XX

Y vuelvo a caer en las comparaciones.
¡Oh, hija, cuán subordinado estoy a la vida!

XXI

Miserable hombre que osa creer que
después de la sombra la vida es vida!

XXII

De imperfecciones se forman nuestras excelencias
y es toda la existencia del hombre un brazo tendido
hacia el turbio por qué de los enigmas!

XXIII

-Tiene el pulso demasiado débil,
pero este letargo no es la muerte-.
Su médico era mi propia almohada de cabecera
y yo quedé perplejo ante su callado
sufrimiento y la miseria de la vida!

XXIV

Si fuera bizco de pensamiento
y tuviera la boca siempre llena de mentidas palabras;
hija, iba a blasfemar por tu dolor… pero, ¡perdona!

XXV

¡Compran caro el suelo donde colocan a los muertos,
y ellos son más dueños de la tierra que los
hombres que comercian con ellos!

XXVI

¡Al través de los milenios, los hombres son
puñados de tierra
que se deforman a su antojo!

XXVII

Hija, ya han venido a avisarme que tus pies están fríos.
Hija, resígnate a que lo blanco no sea blanco
y a que lo negro no sea negro.

XXVIII

Hija, cuán brilla el sol sobre el tamiz de los guayabos,
cómo se agiganta la nada sobre la soledad
de tu aposento,
cómo nace y renace la esperanza por entre
los ámbitos de la vida!

XXIX

Tibien la leche, terciada con agua,
para si mi chiquitina despierta.
Cuídemela hasta que se vuelva esperma como
capullo inmortal el cuidado.
Ella es carne de mi vida, flor de mi
pensamiento, cemento de mi alma.

XXX

(¡Eres, amada mía,
como flor del higüero joven,
como el azogue del crepúsculo,
como la diafanidad de la Naturaleza toda!).

XXXI

No seas padre; sé Hombre,
sencillamente.
¡Gira tu vida a tu derredor
y que tu amor a una abstracta “Humanidad”
no te haga olvidar jamás de que eres Hombre!

 

El diario de la aldea

¡Ay Dios, que ves el viento y ves la nube,
compadécete de mi alma
que es una nube fría en un cielo claro!

Mi andar no es andar de consciente sino
de sonámbulo;
llevo las manos en el aire
y el pensamiento en el azul;
llamo «madre» a las plantas
y a las margaritas «hermanas»;
en cualquier riachuelo veo la faz de mi padre,
y los luceros, carbunclos de la noche,
son mis «hijos».

Esta síntesis del mundo que llevo conmigo
a veces me sume en la tiniebla;
¡pero siempre me arrastra a la luz!

Oh naturaleza, ¿qué mal te he hecho
para que me castigues con una carga tan
desapacible?
Yo sé que vine del misterio,
pero los cambiantes de la vida son más inexplicables
que las flaquezas de la muerte, o que
la sencillez de la nada.
Tú no me podrás dar la alegría riente
de lejanos días y lejanos tiempos;
en ti vengo a curarme de viejos males,
en ti vengo a reposar.

El pájaro herido busca el antiguo albergue
de sus dichas.
Junto a aquella rama, yo soñé;
bajo la sombra de aquel árbol yo medité;
el susurrar del río ya no me sabe a música, pero a
un despertar próximo me suena.
Mariposillas: no voléis,
brisas: no entremezcléis mi cabello cano.
¡Siga mi frente erguida y luminosa como
una antorcha!

Este hueco de cañada me recuerda la vida
y esta placidez de soledad me quiere como
hablar de niñez.
Yo fui un niño como todos los otros,
aunque un poco más cándido y más triste.
De ayer a hoy, ¡qué abismo!
y de ayer a mañana, ¡qué universo!

Con moras frescas me teñí las manos
y tengo la mirada cansada de soñar cosas tristes.
El cielo que tengo por delante no es doloroso;
pero el horizonte de mi vida presente, sí que lo es!

El maíz brillaba en las manos del hombre,
la polla se internaba entre los matorrales,
el cielo se encapotaba sereno.
¡Quién fuera madreselva!
¡Quién fuera río!
¡Quién fuera cañada!

Flores,
flores,
flores.
¡Oh mayo!
¡oh dolor!

Tal cuando el sol tramonta,
y las nubes oscuras se entretejen de grana
y los aires se llenan de infinitos vapores;
tal cuando la torcaz da el grito que espanta la
nidada y el ruiseñor;
tal cuando las montañas que están por arriba de mi
cabeza sueñan;
tal cuando los árboles tiemblan y los arroyos cantan.

Relinchos de caballos en mi puerta,
más luego, pasos y voces;
a poco, un loco sobresalto de mi ser solamente;
en seguida, el sol, la alegría de los pájaros,
la mañana,
dos aldeanas rientes,
una mujer pálida,
dos niñas, sus hijas, enmascaradas de riguroso luto,
la cruz de un muerto,
mi estupefacción al ver, hasta el dolor
metamorfoseado de esa manera;
mi expresión: «vuestras lágrimas sean benditas»;
al momento, mi pretexto de buscar la lechera.

Después… el campo y yo con el campo y los
pájaros, solo.

 

Ligelia

Tengo una novia

trigueña y silenciosa

que me ama en las sombras.

Sus dientes son joyas de marfil

y sus manos parecen rosas;

tiene unos ojos mágicos que asombran y deslumbran

y ella toda,

es como una libélula que huye

no sé si es el temor

o un río que se desborda.

que me la roba

o un cielo sombrío que la guarda,

ello es que siempre sola

la descubro,

y cuando trato de atraerla a mi dominio se encoleriza como

[una loba;

y de mis artificios

vencedora

me contempla sonreída mucho tiempo,

y luego, cual una frágil ola,

parte dejándome aterido sin saludarme a veces

y otras,

dejando que me digan la punta de sus dedos

lo que sólo en la oscuridad confía a su alcoba

en un derroche de delirio,

cuando la media luna por sus jardines ronda.

Y sin embargo,

cuando en las cimas nace la aurora,

me advierte en las nubes que se deslizan ledas

y el encanto de las alondras.

Tengo una novia

trigueña y silenciosa

que me ama en la sombra.

 

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Domingo Moreno Jimenes nació en la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana, el 7 de enero del año 1894. Nieto del presidente de la República Juan morenoIsidro Jimenes. Fue un autor prolífico, que también escribió ensayos y crítica literaria. Líder (“sumo pontífice”, de acuerdo al propio grupo) del movimiento poético Postumismo, que eliminó la rima de la poesía dominicana, y buscaba una forma de poetizar más natural, menos regida por cánones clásicos. También pertenecieron al grupo los poetas Andrés Avelino,  Francisco Ulises Domínguez, Ricardo M. Lora, Esteban Polanco Billini y Rafael Augusto Zorrilla, pero su fundador lo fue Domingo Moreno Jimenes. Se puede definir al Postumismo como “una actitud del espíritu expresada por medio de un acento emocional (…)”, de acuerdo a sus propios creadores. Domingo Moreno Jimenes solía viajar por todo el país dando a conocer la poesía y sus poemas, que vendía en pequeños folletos, muchas veces a campesinos analfabetos que no podían leerlos. Debido a esto, la mayoría de sus libros incluyen sólo uno o dos poemas. Para ganarse la vida, también fue educador. Tuvo una infancia sin problemas económicos, pero abandonó todo esto para dedicarse a la poesía y viajar por el país. Al principio, los poemas postumistas fueron objeto de burlas por los poetas tradicionales, que no entendieron lo que el nuevo movimiento intentaba hacer. Su poesía es considerada hermética, dedicada muchas veces al misterio de la muerte y al sentido de la existencia, aunque también escribió poemas amorosos y bucólicos. Moreno Jimenes es uno de los poetas dominicanos más importantes de todos los tiempos, no sólo debido a la calidad de sus poemas, sino a su importancia histórica como renovador de la poesía dominicana y caribeña, que aún se encontraba atada a cánones envejecidos en otros lugares del mundo. Falleció en la ciudad de Santo Domingo el 23 de septiembre de 1986. Entre sus libros se encuentran: Promesa (1916); Vuelos y duelos (1916); Salmos (1921); Del anodismo al Postumismo (1924); Mi vieja se muere (1925); El diario de la aldea (1925); Canto a la ceiba de Colón (1925); Decrecer (1927); Elixires (1929); Los surcos opuestos (1931); Sésamo (1931); Días sin lumbre (1931); El  Movimiento postumista interplanetario (1932); Palabras sin tiempo (1932); Moderno apocalipsis (1934); El poema de la hija reintegrada (1934); El caminante sin camino (1935); América-mundo (1935); Embiste de raza (1936); Nueva cosmogonía americana (1936); Sentir es (la) norma (1939); Fogata sobre el signo (1940); Indice de una vida: Del mar viene todo (1941); Advenimiento (1941); La religión de América (1941); Canto al Atlántico (1941); Poemario de la cumbre y el mar (1942); Evangelio americano (1942); Cuatro (que se yo) estambres (1942); Antología mínima (1943); Exalté el ideal y sufrí ante la vida (1944); Los milenios del tercer mundo (1945); Palabras en el agua (1945); Emociona-damente (1945); Tres pasos en la sombra (1946); Siete vías poéticas (1947); Burbujas en el vaso de una vida breve (1948); Antología poética (1949); Santa Berta y otros poemas (1959), Del gemido de la fragua: obra poética (1975).

 

 

 

2 cuentos de René Rodríguez Soriano:

Juego 007

-Se conoce con el nombre de los símpidos a los antiguos pobladores de la meseta suprarrenal de La Alfalfa, que guerrearon solípedamente con los nísperos y sus vecinos los gélidos, y luego se establecieron linfáticamente en la ribera vaginal del Tábano. Aunque, indefectiblemente, no ha podido ser científicamente comprobada su aparición sobre la superficie terrestre, a pesar del empeño de los investigadores, se cree que en la era cuaternaria –milenios de años antes de la entrada triunfal del merengue en los salones- iniciaron los símpidos su peregrinar y florecimiento por los pliegues y médanos pendulares del Tábano y toda esa ebúrnea región, dejando sentada su cultura milimétrica y plural; residuos de la cual han llegado a nuestros días llenándonos de luz, melcocha y catibía, demostrándonos la elucubrez meteórica de sus patafísicos conocimientos en todas las ramas del saber. Entre los grandes hallazgos aportados por estos prohombres de la humanidad al desarrollo de las ciencias y la perfumería es bueno destacar la utilidad doméstica y social del bostezo de dos puertas, inventado por los símpidos en los tiempos de las glaciaciones, cuya importancia esquemática radica en la repelencia antiescatológica y célibe a toda perorata extensa y cervical de un entendido endomingado en la túnica torcaz que generan los corpúsculos, generalmente microscópicos, que representan la unidad viva más elemental…

-¡Huuum! ¡Siéntese, Vicente!

-¡Profesora, si quiere, también puedo hablarle de los sóplidos!

 

Juego 009

Asunta Mota anduvo todo el santo día montada con el resabio de los Mota, cada vez que se acordaba de la respuesta, sin ton ni son, que había soltado en pleno desayuno el simplón de Sinencio. Y lo grande del caso no fue lo que dijo en su lenguaraje acostumbrado: “¡Anaja, anega, anaja!”, sino delante de quiénes lo soltó. Porque, precisamente, ese día, Asunta lo había escogido para halagar al padre Anselmo, y, de paso, echarle su vainita a doña Cusa, la esposa de don Chepe, el Presidente del Honorable Ayuntamiento. Y fue exactamente a la misma hora en que todos estaban sentados a la mesa, mientras el suculento chivo les bailoteaba ante sus ojos y en las ganas, cuando Sinencio entró en acción –justo en  el momento en que Asunta se disponía a servir el agua-, después de que a uno de los comensales –no recuerdo ahora si fue a Eulogio, al sacristán o a Persia, la jamona- se le ocurrió preguntar por Bocanegra, a lo que Sinencio contestó en su confusa y certera jerigonza, mientras el aire se llenaba con el mal olor que tumbó a Asunta cuando levantó la tapa de la tinaja y vio a la pobre perrita, ya descompuesta en el fondo.

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René Rodríguez Soriano (Constanza, RD, 1950) escritor, editor y docente universitario dominicano; egresado en comunicación social de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

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Ha sido reconocido en plataformas como el periodismo, la publicidad y la producción de materiales para radio televisión y cine.

Ha recibido importantes galardones como el Talent Seekers International Award 2009-2010, el Premio UCE de Poesía 2008, el Premio UCE de Novela 2007, el Premio Nacional de Cuentos José Ramón López de República Dominicana (1997) y el Casa de Teatro (1996), entre otros.

Desde 1998 reside en Estados Unidos1​ desde donde, mediante un continuo desplazamiento por prestigiosos centros académicos desarrolla una ardua labor de difusión y proyección de la literatura iberoamericana; desde el 2005 edita y coordina mediaIsla2​, revista literaria convertida, hoy por hoy, en sitio de referencia obligada para los hacedores y estudiosos más destacados de nuestras letras3​.

Libros: Narrativa:

  • Todos los juegos el juego.(Narraciones). Santo Domingo: Editorial Gente, 1986.
  • No les guardo rencor, papá. (Cuatro relatos). Santo Domingo: Publicaciones ONAP, 1989.
  • Su nombre, Julia(Cuentos). Santo Domingo: Editora Alfa & Omega, 1991.
  • Para esta noche(Cuentos). Santo Domingo: Editorial Jaberwocky, 1992.
  • La radio y otros boleros(Cuentos). Santo Domingo: Biblioteca Nacional, Colección Orfeo, 1996.
  • El diablo sabe por diablo(Cuentos). San Juan Puerto-Santo Domingo: Editorial Isla Negra-Editorial Gente, Colección El rostro y la máscara, 1998.
  • Queda la música(Novela). Miami FL: Ediciones Baquiana, Colección Senderos de la Narrativa, 2003.
  • Sólo de vez en cuando(Cuentos). Santo Domingo-San Juan: Editora Imago Mundi, 2005.
  • Betún melancolía(Cuentos). Santo Domingo: Ediciones Ferilibro de la Dirección General del Libro. Colección Cuentos Completos. 2008.
  • El mal del tiempo(Novela). Santo Domingo, Ediciones de la Universidad Central del Este (Premio de novela UCE 2007). Impreso por Editorial Gente, 2008; Kingwood: Mediaisla editores, Colección Juegos con Lagartos, 2011.
  • Solo de flauta (Narraciones).Santo Domingo: Alfaguara, 2012.
  • El nombre olvidado(Cuentos). San Juan: Ediciones Callejón, 2015.
  • Jugar al sol. Más de 13 historias sin historia (Antología compilada por Máximo Vega). Kingwood, TX: mediaisla editores, ltd, 2017.
  • No les guardo rencor, papá.(Novela). Santo Domingo: Editorial Santuario, 2017; Kingwood, TX: mediaisla editores, ltd, segunda edición, 2018.

Poesía:

  • Raíces con dos comienzos y un final. Santo Domingo: Editora Taller, Colección Mínima, 1977; Santo Domingo: Editorial Gente, 1997; Kingwood: Mediaisla editores. Colección Juegos con lagartos, 2014.
  • Textos destetados a destiempo con sabor de tiempo y de canción. Santo Domingo: Editorial Gaviota, 1979.
  • Canciones rosa para una niña gris metal. Santo Domingo: Serigraf, Colección …y punto!, 1983; Valencia: Ediciones del Rectorado de la Universidad de Carabobo, 1992; Kingwood: mediaIsla editores, Colección Juegos con lagartos, 2009.
  • Muestra gratis. Santo Domingo: Editorial Gente, 1986; Santo Domingo: Ediciones Cielonaranja, segunda edición, 2018.
  • Apunte a lápiz. Constanza: Ediciones Paso Bajito, Colección Luna Rota, 2007.
  • Rumor de pez. Santo Domingo: Ediciones de la Universidad Central del Este (Premio de poesía UCE 2008). Impreso por Editorial Gente, 2009; Kingwood: Mediaisla editores, Colección Juegos con lagartos, 2012; Popayán, Colombia: Gamar Ediciones, tercera edición, 2018.
  • Nave sorda. Harlingen: Libros Medio Siglo, 2015.

Ensayo:

  • Tientos y trotes(Lecturas). Santo Domingo: Editora Nacional, primera edición, 2011.
  • A toda lágrima y a toda sed. Conversaciones con René Rodríguez Soriano (Entrevistas, compilación de SaraMaría Rivas). Santo Domingo: Ediciones del Banco Central de la República Dominicana, primera edición, 2017.
  • Letras vueltas(Lecturas). Kingwood, TX: mediaisla editores, ltd, primera edición, 2018.
  • Voces propias. Conversaciones. (Entrevistas). Ediciones del Banco Central de la República Dominicana, primera edición, 2018.

 

La pelea Bosch-Jimenes Grullón no fue por el amor de una mujer

Por: Roberto Valenzuela

 

La poeta y ensayista Chiqui Vicioso acaba de publicar un libro con documentos inéditos de los destacados escritores Juan Isidro Jimenes Grullón y Juan Bosch, donde ambos niegan rotundamente que su enemistad tuviese que ver con el amor de la poeta Julia de Burgos.

En la puesta en circulación del libro “Julia de Burgos en Santo Domingo”, Vicioso explicó que los dos se indignaron mucho, cuando ella (por separado) los entrevistó sobre si su distanciamiento se debió a una lucha por el amor de la Poeta Nacional de Puerto Rico. “En las entrevistas que me dieron, que fueron las únicas que dieron en vida sobre Julia, ambos aclaran que eso es una falacia; que Julia era una hermana de don Juan Bosch y siempre la trató como la esposa de Juan Isidro. Es decir, los dos descartan esa tesis; y se indignan de que se plantee eso”. Esto indicó Vicioso a la prensa, en el acto de puesta en circulación de su libro en el Centro Cuesta del Libro. Agrega que la esposa de don Juan era muy buena amiga de Julia y que los cuatro vivieron en la misma casa en Cuba, y también andaban siempre juntos.

“Ellos (Isidro y Bosch) se enemistaron porque tenían diferencias políticas fundamentales”, explicó Chiqui. En los círculos de intelectuales, políticos y seguidores de Bosch, siempre se ha dicho que los dos grandes amigos, intelectuales, luchadores antitrujillistas y fundadores del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), pelearon por un asunto sentimental. Se alega que Bosch “le quitó la mujer” a Grullón: es decir a Julia.

juan isidro y julia de burgos
Juan Isidro Jimenes Grullón y su esposa Julia de Burgos

El golpe de Estado:

Las peleas entre ellos fueron tan despiadadas, que después de fundar el PRD en el exilio, en 1939; y a la muerte del dictador Rafael L. Trujillo Molina, regresan al país y cada uno acude a las elecciones de 1962 con su propio partido. Bosch por el PRD y Jimenes por la Alianza Socialdemócrata.

Como la guerra fue a muerte, Grullón llegó al extremo de que, después que Bosch ganó las elecciones, fue de los principales conspiradores para el golpe de estado, el 25 de septiembre de 1963.  Jimenes y Mario Read Vittini fueron los que, según denunció Bosch, elaboraron el documento público justificando su derrocamiento.

En la entrevista, que aparece en el libro de Chiqui Vicioso, Jimenes expresa que es “un absurdo” y “monstruoso” que se dijese que se distanció de Bosch por una mujer, e indica que ya había hecho la aclaración a una reportera del periódico El Sol. Incluso expresó que podían ser testigos sobre esa falacia Ángel Miolán y Virgilio Mainardi Reyna, quienes pertenecían al mismo círculo y estuvieron con ellos en el exilio.

“Nuestra separación tiene un origen esencialmente político. Fíjate que en la Habana Juan y yo vivíamos (en la misma casa) con nuestras respectivas amantes. Juan con Lilis, su mujer belga y su hijita, y Julia y yo. Julia y Juan fueron grandes amigos y la respetaba como mi mujer; como respetaba yo a Lilis, una muchacha de gran ternura y dulzura. Julia se ganaba el aprecio de todo el que la conocía y era además muy espiritual”, narra Jimenes.

Juan Bosch
el profesor Juan Bosch, escritor y ex-presidente de la República Dominicana

Con Pablo Neruda:

Bosch confirma que entre ellos había una relación de hermandad y que por eso Jimenes y Julia vivieron en su casa en La Habana, Cuba. Y que fue en su casa donde Julia de Burgos conoció al afamado poeta Pablo Neruda, durante un almuerzo, pues el chileno había ido a conocer a don Juan.

Bosch explica que tenía tanto respeto y aprecio a Julia que cuando su amigo, el escritor Nicolás Guillén (principal representante de la poesía negroide) concertó la cita con Neruda, le pidió a Julia que buscase sus poemas para que se los presentara a Neruda. Este quedó maravillado con los escritos de la poeta puertorriqueña. Neruda, quien luego ganó el premio Nobel de Literatura, el 21 de octubre de 1971, profetizó que Julia estaba llamada a ser una de las grandes de la poesía en el continente americano.

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la escritora Chiqui Viciosa, autora del libro

Los tres óscares de Roma, de Alfonso Cuarón:

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“Roma” es una película del director mexicano Alfonso Cuarón del año 2018, financiada por la cadena Netflix y que ha dado vueltas por varios festivales de cine, obteniendo premios en la mayoría de ellos. Roma es el nombre de la colonia (“barrio”, le decimos nosotros) en la cual nació y creció el director, y que casualmente tiene el mismo nombre de “Roma, Ciudad Abierta”, la película de Roberto Rosellini que inició el neorrealismo italiano en el año 1945. Debido a esta coincidencia, feliz o infeliz, en realidad no lo sé, al parecer el director decidió darle un aspecto neorrealista a su película. Pero para hacerlo se ha gastado millones de dólares patrocinados por Netflix, mientras que el neorrealismo italiano utilizaba ese estilo documental y esos actores sacados de la vida real no sólo como técnica cinematográfica (como innovación cinematográfica, además), sino debido a que no podían pagar actores profesionales, y porque el celuloide era difícil de conseguir en la Italia aún sumida en la Segunda Guerra Mundial. Se utilizaba luz natural para la fotografía y escenarios naturales porque no había dinero para las escenografías ni para la iluminación artificial. Todo ello ha sido calcado por el director mexicano gracias a un gran presupuesto norteamericano, lo cual no es malo, es decir, que el dinero provenga de Norteamérica. Además, la película fue filmada a blanco y negro, lo cual afianza la percepción en el público de su estilo “neorrealista”, aunque la cinta sucede en la década del 70 de la ciudad de México, cuando el mundo mediático era, ya, a color.

La película ha despertado cierto grado de nacionalismo entre los espectadores mexicanos, que ven en ella un pedazo de su geografía y de su historia. Protagonizada por una doméstica indígena mexicana, da la impresión superficial de que se coloca de parte de la trabajadora de la casa, la figura central en el guión. Pero en realidad no es así.

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La cinta es un portento artesanal. Es visualmente impecable, como sucede con todas las películas de Cuarón. La fotografía, del propio director; el movimiento de la cámara; incluso las actuaciones, teniendo en cuenta que la protagonista, Yalitza Aparicio, no es una actriz profesional, era maestra de escuela antes de hacer el casting para esta cinta; todo se encuentra a un nivel más que superior. Otros personajes secundarios también son actores no profesionales. Es difícil contar la historia de la película, porque no narra una historia clara. En realidad la tiene, pero es una historia débil, floja, ligera. Cuenta la estadía de la familia en la colonia Roma; el amor de la doméstica por la casa y la familia para la cual trabaja, sobre todo por los niños; cuenta algunas situaciones que ocurrieron en el México de la época, y que conocen mejor los espectadores mexicanos. Pero la película se pierde en la nostalgia. Es evidente que el tema principal de la cinta es el problema clasial, la condición de oprimida de la doméstica protagonista. Pero el director nunca detiene su cámara para que la familia, a la cual él pertenece, se dé cuenta de la situación de su trabajadora. La joven tiene una confusión clasial severa, puesto que no es consciente de su condición, y al director no le interesa reparar en ello, es decir, hacer una crítica de lo que sucede. No puede, puesto que él es uno de los niños a los que ella cuida con tanto ahínco, pero también porque no le importa. El director nunca repara en lo que muchos espectadores y algunos críticos ya se han dado cuenta: esa mujer trabajadora vive una vida vacía para una familia que no es la suya, para unos hijos que no son suyos, sin ninguna posibilidad de salir de su pobreza (y sin que la familia la ayude, tampoco), pero ella misma no se da cuenta. Para el director, la doméstica fue la mujer más feliz del mundo mientras trabajó con ellos, puesto que esa familia no le falta al respeto, la trata por lo menos como un ser humano. Lo cual no hace más que transmitir indirectamente las diferencias en las cuales el guión superficial de la película no profundiza: aunque la traten como a un ser humano, aunque haya caído en una casa “buena” con una familia “buena”, la doméstica, una india que cuida niños blancos, es una mujer oprimida socialmente que no está consciente de su confusión debido a que esta no es la vida real, sino una cinta del director Alfonso Cuarón, que decidió que fuese de esa manera.

La película es superficial, como las demás películas de Cuarón. “Y tu mamá también”, “Gravity”, son películas muy bien hechas, visualmente apabullantes, sobre todo la segunda, pero son cintas superficiales. Técnicamente impecables, pero no dicen absolutamente nada. Como no soy mexicano (el nombre de este portal da cuenta de mi nacionalidad), no corro el riesgo de ser linchado por los defensores incondicionales de una película que recoge las diferencias raciales y clasiales dentro de una casa en una colonia mexicana, y no repara en ellas, les pasa por encima, así como vuela la cámara por la casa y por las calles de la ciudad de México. Dice Alfonso Cuarón, luego de haberse ganado los tres óscares de la película, en medio de una ceremonia vacía, aburrida, injusta y sin ningún sentido, que es en lo que se va convirtiendo todo lo que nos llega desde los Estados Unidos: “Quiero dar las gracias a la Academia por reconocer a una película que se centra en una mujer indígena, una de las 70 millones de trabajadoras domésticas en el mundo sin derechos, un personaje que históricamente ha sido relegado a estar de fondo en el cine. Como artistas, nuestro trabajo es mirar donde otros no lo hacen. Esta responsabilidad se vuelve mucho más importante en tiempos en los que nos animan a mirar para otro lado”. Lo que él dice está muy bien, incluso lo compartimos, pero eso no se refleja en ningún momento en su película. Si quería que empezaran a considerarse los derechos de su mujer trabajadora indígena, debió decirlo a través de su película, y no con palabras venidas desde la mercadotecnia en una ceremonia de premios vacíos, tratando de suavizar con su discurso de aceptación las principales críticas que se le han hecho al filme: que es clasista y es superficial.

Realmente, la película es aburrida y no tiene historia. O más bien, su historia es ligera y trivial. “Inland Empire”, de David Lynch, no cuenta ninguna historia, pero es una joya que nunca ganó un Oscar. Sin embargo, al ver “Roma”, lo cual es, precisamente, lo funesto, sabemos que hay otra historia mucho más profunda dentro de este envoltorio que ha creado Alfonso Cuarón. Cuando vemos “Roma, Ciudad Abierta”, ese portento de emociones y de vitalidad, realizada sin dinero, sin recursos, incluso sin celuloide, nos damos cuenta cuál es la diferencia entre una obra maestra y una buena película que destrozará el tiempo, en una época en la que se le puede entregar un Oscar a la mejor película del año a “Green Book”, que es peor película que “Roma”, pero que tiene a un negro que es un músico culto (además homosexual, la película no podía perder jamás), y a un chofer pobre que es blanco. Es la época de la inclusión y de la corrección política, no de la calidad. Y esta fue la época que nos tocó vivir, lamentablemente.

Poemas de Zacarías Espinal:

Agonías de Distancia

Ojos de kandelis… y de gemas,

como Nebraskas de ultramar, felinos,

desnudan avideces hukelinos
con el opio de todos los poemas.

L. y H. de ag-agent… emblemas

17 de Aská, Krelim de okinos:
vertidos de Hara-dam en mortecinos

kaleidoscopios de udarán zemas…

detiene Utilio su tritón: Evencio

como histérico juat, en el silencio

armoniza con Tell… Horan recelos:

Kologs-Lys desfallece con Critéa,

mientras tus ojos de rímel y tea

suprimen la ignorancia de los cielos.

 

Soneto

Junto al bárako euferio que apelista

la diápesis narcótica de Hicrea

reponza su emperámica Hitorbea

la funcia de Kra-Zoma panevista.

 

Zigia-20, -Zele-, Kraminea Hitea

Karma Ozoramia de akelión panista

que frunge de aponema panteísta

en zacos de ankoroma y Galilea

 

¡Oh! Hiberazuima de Akirón- Retencio,

los ásperos responsos del silencio

en áulicos aneikos de Kauteja;

 

Hiperamant narcómana te inflija

como un kromelio de tebaida vieja

en la noche boreal de tu sortija.

 

La jitanjáfora es un enunciado lingüístico constituido por palabras o expresiones que en su mayor parte son inventadas y carecen de significado en sí mismas. En una obra literaria, su función poética radica en sus valores fónicos, que pueden cobrar sentido en relación con el texto en su conjunto.

 

Hosco y meditativo, bajo el Heskión de Ikana,

añorando aduneidas de Oalathia Valkonesa,

auspició el palimpsesto de Strnnik Taaloneda,

Gregorio Efimoth, el gricha de Hipolama.

 

Zacarías Espinal (San Cristóbal, República Dominicana, 1901 – Santo Domingo 1933) Poeta dominicano. Dejó una obra singular y breve, debido a que falleció a los 32 años. Su estilo, aunque apegado a la tradición modernista, especialmente a Julio Herrera y Reissig, propugna por una extrema libertad, llegando a abolir el concepto, el significado, zacariasy a inventarse palabras. Siempre en busca de nuevos efectos sonoros recurre a “palabras extrañas”, nombres de “deidades o ciudades budistas, como persas o griegas”, según afirma su recopiladora Ligia Espinal de Hoetink, y a otras de su propia invención, creando el tipo de poemas que Alfonso Reyes denominó “jitanjáforas” (cuya definición se encuentra un poco más arriba), al criticar el procedimiento usado por el poeta cubano Mariano Brull. Como ha dejado constancia Max Henríquez Ureña, Zacarías Espinal se adelantó a Mariano Brull en la creación de este juego idiomático. Se declaró Vedrinista, un movimiento literario dominicano creado por el poeta modernista Vigil Díaz, al cual pertenecieron sólo él y Zacarías Espinal, como una reacción al excesivo realismo que los Postumistas, otro movimiento literario creado por Domingo Moreno Jimenes, en el cual participaron además Andrés Avelino y Rafael Augusto Zorrilla, habían introducido en la poesía dominicana. Su obra consta de sonetos, uno que otro poema versolibrista y algunos poemas en prosa. Era adicto a la morfina. Su muerte ocurrió en Santo Domingo el 24 de septiembre de 1933, debida a una sobredosis de morfina, y provocó manifestaciones de duelo entre sus admiradores, que veían en él a un representante de los simbolistas franceses y de las escuelas europeas de vanguardia. Al mismo tiempo, como su obra literaria, era un individuo lleno de ocurrencias, y aún hoy día son famosas las anécdotas sobre su vida en su ciudad natal.

 

 

Viaje al fondo de una botella de ron:

 

calle 2

 

Por Máximo Vega

Caminando por una de las calles de Santiago de los Caballeros, viejas, “tradicionales” se le llama ahora a lo vetusto, en un rincón de un bar de la calle 30 de Marzo (es posible que en el bar Colón, el mejor y más “tradicional” de la ciudad, aunque ya desaparecido), puedo ver quizás, si me ayuda la memoria aunque no trato de esforzarme, a Abersio Núñez hablando con Ramón Peralta, presentándole su libro de poemas “Eternidades” para que Abersio le diseñe la portada, un mes de febrero del año 1992, cuando aún éramos jóvenes y no teníamos documentos para mostrarles a los policías violentos de Joaquín Balaguer. Alzando los vasos, bebiendo a escondidas, en recipientes de polietileno con sorbetes para que nadie pudiese reconocer el Brugal en las rocas escondido en el fondo:

entonces uno toma la copa, la bebe y nace ella

y como ella no puede sostenerse en la memoria de nadie

uno vuelve, toma la copa, la llena, la bebe para que ella

                                                                                             vuelva

No obstante, debido a que nuestra memoria se encuentra intacta, también podemos recordar a Claudio Pacheco suicidándose en otro bar, un poco más oscuro, algo más crapulento, algún lupanar de la calle España adornado con papel crepé y celofán, donde las prostitutas se mostraban a los clientes con sus minifaldas blancas y su olor a esperma mezclado con jabón de cuaba y limón para cortar las infecciones, acompañado de Dionisio López Cabral, escribiendo sobre una servilleta uno de sus poemas brevísimos:

El enigma de la lluvia

es morir para ser flor

O algún otro verso como este. Abersio Núñez se encuentra refugiado en Nueva York, dando clases en inglés a jóvenes latinos que no entienden cómo cayeron en una ciudad tan fría como New York. Ramón Peralta escribió otro libro de poemas y dos novelas, en una edición de cien ejemplares. Claudio Pacheco y Dionisio López Cabral se encuentran muertos, aniquilados por el alcohol que los alejaba de una realidad cada vez más absurda. No hay poesía en los poetas. No existe la poesía en la vida de los poetas, más bien. Santiago de los Caballeros es la ciudad más poética del mundo: “tradicional”, “histórica”, con sus calles estrechas del siglo XIX que no llevan a ningún lado, con sus mercados atiborrados de mercancías baratas en donde contrabandistas dominicanos, haitianos y venezolanos venden camisas usadas y perfumes falsificados de nombres surrealistas: Hugo Bass, Guci, Diar, Chanell, Block Opiumm. Ideal para la literatura, porque la literatura se alimenta de lo extraño:

de repente este día ha perdido su nombre

era lunes ayer, pero sé que hoy no es martes

¿Quién puede reconocer a estos artistas anónimos? ¿Dionisio López Cabral, el ser que más hablaba sobre poesía que he conocido en toda mi vida, que vendía por centavos un libro de Manuel del Cabral para alimentar el vicio; Ramón Peralta, profesor escolar de niños rebeldes que no saben que reciben clases de Lenguaje de uno de los más importantes poetas de su país (aunque tampoco les importa, dicho sea de paso); Claudio Pacheco, un pintor que murió de diabetes y alcoholismo? Pero ya no hay espacio en el mundo para los malditos y los desconocidos. Vivimos la época de los exitosos, los afortunados, los políticos y los mediocres:

el café se dibuja y señala el azar

-el jueves es azul, el domingo ya es verde-

el mapa del café ha detenido al hombre

el hombre sólo cree en el domingo verde

el mapa se ha roto, el destino se rompe

otro café el domingo va dibujando el jueves

-el domingo es azul, el jueves ya es verde-

el mismo hombre espera en un café el azar

Una botella entera de ron por los artistas anónimos. De Santiago de los Caballeros, de Barcelona, de Guadalajara, del Río de la Plata, de Santiago de Cuba o de Timbuktú. Por ellos, más que por los famosos –apartemos de esta lista de famosos, por favor, a Paul Celan y a César Vallejo– que muchas veces no nos dicen nada, que muchas veces ni siquiera los comprendemos, creemos aún en el arte y la literatura:

y como ella no puede quedarse a esperar la muerte

una vez más, uno toma la copa, la llena, la bebe y ella

                                                                                     regresa

y ríe y hasta habla del dolor

y como a ella le aterra lo mismo, se burla del tedio,

entonces uno quisiera tomar la copa,

llenarla, beberla para ver qué continúa

pero la copa no puede seguir sin contenido

entonces uno comprende que ella muere en el vacío