La muerte de Tony Morrison, Premio Nobel de Literatura:

Por Richard Hara*

 

La escritora estadounidense Tony Morrison acaba de morir recientemente. Falleció el lunes 5 de agosto. Había nacido en 1918, en el mes de febrero, en Ohio. Además de escritora, fue una activista luchadora por los derechos de la mujer y de los negros norteamericanos, los que ahora se llaman “afroamericanos”, profundizando a través del lenguaje sus diferencias con el resto de los habitantes de América.

En sus libros, las protagonistas son casi siempre mujeres negras sobre las cuales pesa una doble discriminación: son negras y son mujeres. Son discriminadas por su etnia, pero también se encuentran sometidas por los hombres, por sus parejas, por sus padres, que son negros como ellas. En su aclamada novela “Beloved”, muchas veces traducida como “Amada” o “Amor”, que ganó el Premio Pulitzer en 1988, una mujer esclava prefiere matar a su hija, a la que ama con obsesión, para que no tenga la vida que ella ha tenido. En algunas de sus otras novelas, aparece el realismo mágico, enmarcado en la vida de los descendientes africanos, como si esa influencia literaria y esa negritud hubiesen viajado desde el sur de los Estados Unidos, a principios del siglo XX, con William Faulkner, Carson McCullers o Flannery Oconnor, hasta América Latina, y hubiese regresado luego en los años setenta, ochenta y noventa a los Estados Unidos a través del realismo mágico. Para representar a una cultura sincrética que tiene como protagonistas a los esclavos africanos de los dos lados del continente.

Las novelas de Tony Morrison critican ácidamente la cultura del poder en los Estados Unidos, en un país que se enorgullece de patrocinar a sus críticos. El racismo, la misoginia, la homofobia, aparecen en sus novelas como lacras. También el culto al dinero. En su novela “La Canción de Salomón”, uno de los personajes está convencido de que la única manera que tienen los “afroamericanos” –así, entre comillas- de acceder a cierta clase de igualdad con los blancos, es obteniendo mucho dinero. La única preocupación de toda su vida está en amasar una gran fortuna. No tiene escrúpulos ni reparos para alcanzar su meta. Quizás tiene razón, por lo que no podemos criticar del todo una forma de pensar tan básica. En un país con las características de los Estados Unidos, eso es posible.

En otra de sus novelas, “Ojos Azules”, una niña descubre que es negra, y por lo tanto que es “fea”, debido a que todas sus muñecas son blancas, y las muñecas blancas son las muñecas bellas. Como ella es negra, y no tiene los ojos de su muñeca, entonces es una niña “fea”, como le dicen también las niñas blancas, e incluso las niñas negras, que no se sienten ni se creen “bellas”. Así que la niña se imagina que tiene los ojos azules como sus muñecas, y sólo por estos ojos, a través de su imaginación, se convierte en una niña “bella”, pero al mismo tiempo deja de ser quien es, pierde por completo su identidad.

En Tony Morrison todos sus temas están ligados a su raza, a su etnia. Su caso es monotemático, puesto que era incapaz de escapar de la crítica al racismo y a la discriminación contra la mujer en su país. Unas limitaciones que se impuso ella misma, por supuesto. En una reseña que hizo Jorge Luis Borges sobre el poeta negro Langston Hughes, reparaba en este problema. La presencia de lo negro y de la discriminación en sus poemas, no hacía más que marcar una diferencia entre él y los poetas blancos, lo cual era precisamente lo que pretendía criticar. Borges era consciente de esta característica, que no era poética, estética, sino humana. Un poeta blanco podía escribir sobre lo que le diera la gana, incluso sobre los “afroamericanos”, sin embargo un negro siempre escribía sobre los negros. Ese estigma pareció caer también sobre los escritores latinoamericanos, sobre todo en aquellos de la generación del “boom”, pero por suerte el estigma ha sido superado. Un escritor latinoamericano escribe sobre lo que le interesa, independientemente de que sea latinoamericano o no.

Tony Morrison ganó el Premio Nobel de Literatura en el año 1993. Fue la primera mujer negra, y hasta ahora la única, en obtener el galardón. Se sacó un premio que ha tratado muy mal a la literatura norteamericana desde finales del siglo XX. El comité del Nobel, por ejemplo, prefirió entregarlo a Bob Dylan, un excelente compositor, y antes aún a Tony Morrison, que a Phillip Roth, que aún estaba vivo, a Paul Auster, o a la gran cantidad de escritores norteamericanos que aún vivían, o viven, a finales del siglo XX y principios del XXI. Sin desmeritar, por supuesto, la calidad literaria de Tony Morrison, ni la genialidad como autor de letras de Bob Dylan.

Ha muerto una de las grandes escritoras de los Estados Unidos, pero es como si hubiese fallecido la activista, la “afroamericana”, más que la escritora. Su literatura está ligada a un compromiso, que no es sólo literario. Ella se encuentra de alguna manera ligada a la República Dominicana en los temas de sus novelas: en una de ellas, por ejemplo, nos habla de los cuarterones, de los tercerones, término con que los esclavistas legalizaban la discriminación en sus colonias, sobre todo en el sur de los Estados Unidos y en el Caribe, donde había una gran población de esclavos. Mientras más se alejaba la mezcla racial de lo “negro” en una persona, entonces tenía más derechos legales en las colonias. Incluso podemos leer sus términos en nuestras leyes de Indias: un tercerón, por ejemplo, es el hijo de un mulato y un blanco, tres cuartos blanco y un cuarto negro. Es decir, es más blanco que negro. Un mulato es el hijo de un negro y un blanco. Parece más blanco que negro, pero en sus venas corre la sangre mulata, y por lo tanto negra. Si se busca en el diccionario, dice lo siguiente: es fenotípicamente blanco, pero genotípicamente negro. Por cuanto la idea de lo “negro”, en los Estados Unidos, está basada en la contaminación genética, puesto que el hijo de un blanco y un negro, hoy día, es un “afroamericano”, no es blanco, siendo que tiene en sus genes ambas razas. Esta clase de diferencia racial sólo es posible en un país tan fragmentado, roto étnicamente, como los Estados Unidos.

TONY MORRISON LIBROS 2

Yo recomendaría de Tony Morrison las novelas “Beloved”, “Ojos azules” y “La canción de Salomón”. Por lo menos para empezar a leer y entender sus motivaciones como escritora. Paz a sus restos.

 

*El autor reside en los Estados Unidos.

 

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