Poemas de Fabio Fiallo:

For Ever:

Cuando esta frágil copa de vida,

que de amarguras rebosó el destino,

en la revuelta bacanal del mundo

ruede en pedazos, no lloréis, amigos.

 

Haced en un rincón del cementerio,

sin cruz ni mármol, mi postrer asilo;

después, ¡oh mis alegres camaradas!,

seguid vuestro camino.

 

Allí, solo, mi amada misteriosa,

bajo el sudario inmenso del olvido,

¡qué corta encontraré la noche eterna

para soñar contigo!

 

 

En el atrio:

Deslumbradora de hermosura y gracia,

en el atrio del templo apareció,

y todos a su paso se inclinaron,

menos yo.

 

Como enjambre de alegres mariposas

volaron los elogios en redor:

un homenaje le rindieron todos,

menos yo.

 

Y tranquilo después, indiferente,

a su morada cada cual volvió,

e indiferentes viven y tranquilos

todos ¡ay!, menos yo.

 

 

Gólgota rosa:

Del cuello de la amada pende un Cristo,

joyel de oro de un buril genial,

y parece este Cristo en su agonía

dichoso de la vida al expirar.

 

Tienen sus dulces ojos moribundos

tal expresión de gozo mundanal,

que a veces pienso si el genial artista

diole a su Cristo el alma de don Juan.

 

Hay en la frente inclinación equívoca,

curiosidad astuta en el mirar,

y la intención del labio, si es de angustia,

al mismo tiempo es contracción sensual.

 

¡Oh, pequeño Jesús Crucificado,

déjame a mí morir en tu lugar,

sobre la tentación de ese Calvario

hecho en las dos colinas de un rosal!

 

Dame tu puesto, o teme que mi mano

con impulso de arranque pasional,

la faz te vuelva contra el cielo y cambie

la oblicua dirección de tu mirar.

 

fabio fialloFabio Fiallo (1866-1942) se distinguió por sus actividades militares y su labor como periodista, educador y diplomático. Escribió cuentos y poesía, esta última cercana en calidad a la de Bécquer. Es poeta del amor “recóndito, silencioso y oculto, que nos da la sensación de eterno misterio”, al decir de Max Henríquez Ureña (Panorama histórico de la Literatura Dominicana I, 231). Publicó numerosos volúmenes: Primavera Sentimental (1902), Cantaba el ruiseñor (1910), Canciones de la tarde (1920), La canción de una vida (1926), Canto a la bandera (1925), El balcón de Psíquis (1935), Sus mejores versos (1958), Cuentos frágiles (1908), La cita (1924), Las manzanas de Mefisto (1934), Poemas de la niña que está en el cielo (1935). (Tomado del libro “Lecturas Dominicanas”, de Carlos Fernández Rocha y Danilo de los Santos).

 

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