Mes: junio 2019

Escritora Elizabeth Acevedo gana la Carnegie Medal:

La escritora de origen dominicano Elizabeth Acevedo obtuvo la Medalla Carnegie (Carnegie Medal, para saber más sobre este premio, aquí está el enlace a wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Medalla_Carnegie), un importante premio del Reino Unido, por su novela para jóvenes “The Poet X”. Elizabeth Acevedo escribe en idioma inglés, y su libro ya había recibido otros importantes premios, como el Pura Belpré y el galardón Michael L. Printz, que reconoce la excelencia en la literatura juvenil. Los demás nominados fueron Kate Saunders (The Land of Neverendings); Frances Hardinge (A Skinful of Shadows); Jason Reynolds (Long Way Down); Sally Nicholls (Things a Bright Girl Can Do); Candy Gourlay (Bone Talk), y Sophie Anderson (The House with Chicken Legs).

En su biografía de su página web (http://www.acevedowrites.com), se dice lo siguiente:

ELIZABETH ACEVEDO is a New York Times best selling author. She is the winner of the 2018 National Book Award for Young People’s Literature, The Printz Award for Excellence in Young Adult Fiction, the Boston Globe-Hornbook Award Prize for Best Children’s Fiction, and the Pura Belpré Award for a work that best affirms the Latin cultural experience.

Her books include, Beastgirl & Other Origin Myths (YesYes 2016), The Poet X (HarperCollins, 2018), & With The Fire On High (HarperCollins, 2019).

(Elizabeth Acevedo es una autora que ha estado en la lista de los libros best sellers del periódico New York Times. Es la ganadora del 2018 National Book Award for Young People´s Literature, The Prinz Award for Excellence in Young Adult Fiction, el Boston  Globe-Hornbook Award Prize for Best Children´s Fiction, y el Pura Belpré Award para una obra que afirme positivamente la experiencia cultural latina.

Entre sus libros se incluyen: Beastgil & Other Origin Myths (YesYes 2016), The Poet X (HarperCollins, 2018), y With The Fire On High (HarperCollins, 2019).

elizabeth acevedo

 

 

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Poemas de Fabio Fiallo:

For Ever:

Cuando esta frágil copa de vida,

que de amarguras rebosó el destino,

en la revuelta bacanal del mundo

ruede en pedazos, no lloréis, amigos.

 

Haced en un rincón del cementerio,

sin cruz ni mármol, mi postrer asilo;

después, ¡oh mis alegres camaradas!,

seguid vuestro camino.

 

Allí, solo, mi amada misteriosa,

bajo el sudario inmenso del olvido,

¡qué corta encontraré la noche eterna

para soñar contigo!

 

 

En el atrio:

Deslumbradora de hermosura y gracia,

en el atrio del templo apareció,

y todos a su paso se inclinaron,

menos yo.

 

Como enjambre de alegres mariposas

volaron los elogios en redor:

un homenaje le rindieron todos,

menos yo.

 

Y tranquilo después, indiferente,

a su morada cada cual volvió,

e indiferentes viven y tranquilos

todos ¡ay!, menos yo.

 

 

Gólgota rosa:

Del cuello de la amada pende un Cristo,

joyel de oro de un buril genial,

y parece este Cristo en su agonía

dichoso de la vida al expirar.

 

Tienen sus dulces ojos moribundos

tal expresión de gozo mundanal,

que a veces pienso si el genial artista

diole a su Cristo el alma de don Juan.

 

Hay en la frente inclinación equívoca,

curiosidad astuta en el mirar,

y la intención del labio, si es de angustia,

al mismo tiempo es contracción sensual.

 

¡Oh, pequeño Jesús Crucificado,

déjame a mí morir en tu lugar,

sobre la tentación de ese Calvario

hecho en las dos colinas de un rosal!

 

Dame tu puesto, o teme que mi mano

con impulso de arranque pasional,

la faz te vuelva contra el cielo y cambie

la oblicua dirección de tu mirar.

 

fabio fialloFabio Fiallo (1866-1942) se distinguió por sus actividades militares y su labor como periodista, educador y diplomático. Escribió cuentos y poesía, esta última cercana en calidad a la de Bécquer. Es poeta del amor “recóndito, silencioso y oculto, que nos da la sensación de eterno misterio”, al decir de Max Henríquez Ureña (Panorama histórico de la Literatura Dominicana I, 231). Publicó numerosos volúmenes: Primavera Sentimental (1902), Cantaba el ruiseñor (1910), Canciones de la tarde (1920), La canción de una vida (1926), Canto a la bandera (1925), El balcón de Psíquis (1935), Sus mejores versos (1958), Cuentos frágiles (1908), La cita (1924), Las manzanas de Mefisto (1934), Poemas de la niña que está en el cielo (1935). (Tomado del libro “Lecturas Dominicanas”, de Carlos Fernández Rocha y Danilo de los Santos).

 

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Minucha de De Luna, un referente del decoro de la mujer dominicana:

Por Braulio Rodríguez.

Era una especie de armonía mágica entre una voz angelical y una voz de trueno, entre un huracán y una suave brisa fresca que a todos embrujaba cuando por medio de las ondas hertzianas compartía espacios radiales alucinantes, amenos y llenos de aprendizaje.

El dueto de Ramón De Luna y Minucha es parte del Santiago más romántico, cuando se combinaba la ruralidad con lo urbano en una melodía que nos recuerda el campesino que llevamos en nuestras venas con sus avatares, cuentos y pasiones.
La voz refinada de Doña Minucha era cautivante. Podía decir las verdades más desgarradoras de los 12 años de los gobiernos de Balaguer que tocaban nuestra sensibilidad sin poderse reprochar. Era todo un manantial de frescura en un desierto ardiente de intolerancia, vejámenes, arbitrariedades policiales, desapariciones y muertes por razones ideológicas.

La Situación Mundial era el espacio más oído de todo el Cibao, el noticiario era esperado por ansias por toda la comunidad nuestra, un programa con reporteros en varios puntos del país y una serie de novedades que hicieron referencia en todo el espectro nacional, constituyó una tribuna que habló por un pueblo temeroso de expresar opiniones por los calieses y una penosa banda colorá especialista en matar a quienes diferían del régimen. La voz de Doña Minucha fue la de tantas mujeres vejadas y viudas que no tenían un medio para expresar los sinsabores de una etapa sombría de la historia dominicana.

Tuve una honrosa oportunidad de tratar a Don Ramón y Doña Minucha en espacios familiares que me enaltecen. Conocer esa pareja era una especie de sueño.
En mi formación escolar debía pasar por el frente de su hogar durante seis años por la proximidad a la escuela. Hubo tres voces femeninas que admiraba con suma pasión durante mi niñez y pubertad, la de Fifi, que tenía un programa de canciones infantiles, la de Minucha y la de Tamara Altagracia Cruz. A la primera no la conocí. Tamara era amiga de la familia y no niego que sentía por ella una especie de admiración desbordante.
Doña Minucha era el enigma de mi infancia, como solo había oído su voz, el conocer a esa señora de timbre tan angelical era un sueño que mi timidez me impedía cristalizar. Ya jovencito vi por vez primera su fotografía y su semblante reflejaba paz, bondad y dulzura.
Por medio de mi cuñado el Arq. Roque Nelson Rodríguez, los lazos de amistad se estrecharon con la familia De Luna-Pezzoti. Me sentí honrado las veces que visité su hogar y aún más honrado cuando aceptaron ser hijos distinguidos en una ceremonia de las familias Rodríguez-Pichardo.

Con la ida al campamento eterno de Doña Minucha, se marcha una gran mujer que simboliza el decoro, la defensa de los marginados de la sociedad y sin voz, defensora de los animales maltratados, de los niños huérfanos y de la amistad a toda prueba.

En cierto modo con ella se va gran parte de nuestros sueños, de nuestras vivencias, de nuestras vidas.

 

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Doña Minucha y su esposo Ramón de Luna